Este tratamiento se ha convertido en uno de los puntos indispensables de
cualquier circuito termal. Y es que si lo que quiere es reactivar la circulación
de sus piernas, este método puede convertirse en uno de sus grandes
aliados. Se trata de un pasillo que tiene un sistema de chorros de agua
laterales bitérmicos (se alterna el agua fría y el agua caliente,
además de diferentes presiones) y cantos rodados en el suelo que
activa la circulación.
Con un paso tan sencillo como pasear sobre esas pequeñas piedrecitas
mientras recibimos el efecto del agua en las piernas y los pies, conseguiremos
prevenir, mejorar y aliviar trastornos circulatorios.
Además, se activa la circulación en las plantas de los pies,
a la vez que estimulamos los puntos de energía que controlan el
resto del cuerpo y eliminamos la sensación de pesadez.
BENEFICIOS - Reacción nerviosa: reacción de sensibilidad, varía
según la temperatura del agua.
Con el agua fría se excita en su más alto grado de sensibilidad
periférica, especialmente los vasos superficiales, lo que hace
que el sistema nervioso recobre y aumente el tono, de ahí que esta
reacción sea eminentemente tónica. El agua caliente produce
sobre el sistema nervioso un efecto sedante y ligeramente tónica.
- Reacción circulatoria: SE CONCENTRA EN PRODUCIR, según
la temperatura del agua, la vasoconstricción o la vaso dilatación.
Al contacto con el agua fría, los vasos periféricos se contraen,
palidece la piel y el corazón reduce sus latidos aumentando la
presión arterial. Pasados unos momentos la piel se enrojece, baja
la presión arterial y el corazón acelera sus latidos. Con
el agua caliente
- Proporciona distensión nerviosa.
- Relajación muscular.
- Estimulación del sistema circulatorio.
- Atenúa dolores de articulaciones.
- Reduce los efectos del estrés.